Escrito 126.- Geografía de El Quijote (1)

23 02 2013

El Quijote, es mi libro predilecto, aunque nuestros primeros encuentros fueron difíciles: A los doce años, fue con aquel tostón (que me disculpen sus creadores) de aquella serie de dibujos animados sobre Don Quijote y Sancho. En comparación con Mazinger Z, con quien competía entonces, fue eso, una auténtica castaña. A los catorce o quince, no recuerdo bien, ya con el libro entre las manos, un ladrillo aún mayor… y es que, que me perdonen también los responsables de ponerles a leer a chicos de catorce años esta novela, no se le ocurre “ni al que asó la manteca…” a mi entender, no eran buenos profesores de literatura. O no les gustaba el Quijote, o no tenían ni idea de la psicología de un adolescente. Hoy, ya desde hace un buen número de años, me parece una delicia, una joya delicada que me lleva en volandas a aquellos años, en lo más parecido que conozco a una máquina del tiempo.

En uno de mis últimos paseos por las vidas de aquellos entrañables personajes, de pronto me puse a señalar las páginas donde encontraba referencias geográficas y referidas a la naturaleza y sin darme cuenta me he visto haciendo un análisis, un estudio, del Quijote… ¿yo?, ¡del Quijote!… menudo honor… menudo placer… no me lo podía creer… “pues nada, a seguir con ello”, me dije, “ya para siempre quedarán unidos nuestros nombres”…. (espero que se entienda la ironía hacia mí mismo).

La primera referencia geográfica que encuentro en el Quijote es, ¿cómo no?, “un lugar” de La Mancha. Lugar no con la acepción de sitio, sino con valor de pequeña localidad. Hay mucho escrito sobre cuál es ese lugar; sigue sin estar claro.

Me permitiré lanzar unas sugerencias que se intuyen de la lectura de la novela y del conocimiento de la vida de Cervantes; hay quien dice que, si él no quiere acordarse, podría ser ese lugar Argamasilla de Alba, donde estuvo preso. También he pensado como escritor aficionado que soy, que no me gusta restringir mi acción a un sitio real y concreto. Habitualmente me baso en algún lugar conocido, pero no menciono de qué sitio real se trata, por no cerrar las posibilidades al lector o a mí mismo que necesito salir de la realidad cuando escribo. Algo así le podría pasar a él, o a lo mejor, en la mente de Cervantes, ni siquiera había un sitio determinado, quizás lo que buscaba era un sitio insignificante; de hecho creo que no describe nada de él, ni iglesia, ni castillo, ni nada con una mínima enjundia… ¿un lugar? ¿qué era un lugar hablando en términos de pueblos, poblados, etc? Algo ciertamente ínfimo y sin importancia.

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